Cuando te vas de viaje por un tiempo, echas de menos, algunos más , otros menos. En mi caso particular yo echaba harto de menos las primeras semanas, el primer mes..No te das cuenta, pero te topas con fechas que siempre has vivido en familia, como navidad. Qué se siente? Echas de menos los más mínimos detalles..el olor a esa salsa para el pavo que prepara mi vieja que queda tan espectacular, el árbol de navidad bien frondoso y lleno de adornos, la casa impregnada de tonteritas navdeñas; viejos pascueros, renos, monos de nieve, arbolitos, monitos varios. La mesa; con dos platos por persona, cubierto para postre, copas especiales que estaban guardadas para ocasiones especiales, loza guardada para ocasiones especiales, salsitas ricas con ingredentes sabrosos, aceitunas, papitas fritas para picar. Después la cena, lleno de ensaladas y diferentes acompañamientos..genial. Quieres puro estar ahí en ese momento, en cambio, estás al otro lado del mundo haciendo esos viajes de la vida.Ahora voy a echar de menos otras cosas,otros olores, otras comidas; jugo de concentrado de limón, salsa bolognesa con receta especial, un plato por persona, un tenedor por persona, y de postre un helado de 30 centavos de marca de supermercado...entre muchos otros olores y muchas otros detalles que probablemente no voy a volver a vivir y que sin embargo, son los que más voy a extrañar.
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